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Papeles de FUNDACITE Aragua

Enviado por Webmaster el

La presente iniciativa nació a partir de una serie de conversaciones informales entre investigadores, archivistas y entusiastas de la preservación documental que, a comienzos del siglo XXI, compartían la inquietud de que vastos corpus de conocimiento estaban quedando fuera del alcance del público general. Fue justamente en ese cruce entre necesidad y oportunidad donde comenzó a gestarse la idea de crear un proyecto capaz de reunir, organizar y difundir materiales que, por su relevancia histórica, científica o cultural, merecían ser rescatados del olvido. Con el tiempo, estas primeras intuiciones se transformaron en un plan estructurado: elaborar una colección coherente que facilitara no solo el acceso a los documentos, sino también su comprensión contextual, ofreciendo al lector una puerta de entrada clara y bien fundamentada a cada contenido.

El desarrollo del proyecto atravesó varias etapas definitorias. Inicialmente, entre los años 2008 y 2012, se llevaron a cabo los trabajos de diagnóstico y planificación, que incluyeron la identificación de los fondos documentales más urgentes de recuperar y la elaboración de los primeros prototipos editoriales. Posteriormente, entre 2013 y 2019, la iniciativa entró en un periodo de plena actividad, caracterizado por la recopilación sistemática de materiales, la digitalización de archivos dispersos en distintas instituciones y la consolidación de un equipo interdisciplinario. Finalmente, durante el periodo 2020–2023, el proyecto alcanzó su madurez, ampliando su alcance a nuevas áreas de estudio e incorporando herramientas tecnológicas que permitieron mejorar significativamente la accesibilidad y la preservación de los contenidos.

Nada de esto habría sido posible sin el impulso constante de un grupo de personas e instituciones que, desde el inicio, creyeron firmemente en el valor de la iniciativa. Entre los principales propulsores se encontraron investigadores independientes, académicos vinculados a universidades nacionales y especialistas de centros de documentación que aportaron su experiencia técnica y metodológica. Su compromiso fue determinante para definir los criterios curatoriales y garantizar la rigurosidad científica de la colección. Asimismo, el proyecto contó con el apoyo financiero de varias entidades públicas y privadas que actuaron como auténticos mecenas. Fondos culturales nacionales, fundaciones dedicadas al fomento de la investigación, pequeñas empresas editoriales y donantes particulares contribuyeron de manera sostenida a cubrir los costos de digitalización, edición y difusión.

Cabe destacar también el rol de las comunidades locales y de los voluntarios que participaron en diversas fases del proceso, ya sea colaborando en la identificación de materiales relevantes, aportando testimonios para contextualizar los documentos o facilitando el acceso a archivos familiares que, de otro modo, habrían permanecido inaccesibles. Gracias a la convergencia de estos esfuerzos individuales e institucionales, la colección logró consolidarse como un referente dentro de su campo, demostrando que la preservación del patrimonio documental es una tarea colectiva que requiere visión, compromiso y una red sólida de apoyo.

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